El PP pagó 411.000 euros en las generales del 28A a una empresa de los autores de la campaña sucia contra la izquierda

Las mentiras dejan rastro. El dinero, todavía más. El PP de Pablo Casado, el consultor Aleix Sanmartín y su empleado, el politólogo valenciano Josep Lanuza, negaron hasta la saciedad ser los autores de la campaña tóxica para desincentivar el voto de la izquierda en las elecciones al Congreso del 20N, las segundas generales celebradas en 2019, destapada por elDiario.es. Se trataba de una serie de anuncios publicados en Facebook pero también en cartelería por las calles para desmovilizar a la izquierda en aquellos comicios, algunos de cuyos mensajes fueron lanzados en nombre de Íñigo Errejón.

Lanuza llegó a explicar por escrito a este periódico tras desvelar las vinculaciones de su jefe en esta campaña de juego sucio que las inversiones en la compra de espacios en redes sociales para atacar al PSOE y Podemos las pagó de su bolsillo él mismo porque le «gustaba Íñigo Errejón». Todo formó parte de una gran farsa que los documentos oficiales entregados por el Partido Popular al Tribunal de Cuentas y al Registro Mercantil han dejado al descubierto. Lanuza no solo trabajaba para un asesor de Pablo Casado, sino que sus empresas cobraron centenares de miles de euros del Partido Popular.

Publick Worldwide SL es una empresa de actividades de holding e intermediarios financieros con sede en Madrid que una semana antes de las elecciones del 28 de abril acometió dos modificaciones sustanciales. El 22 de ese mismo mes, a seis días de los comicios, cambió a su administrador único. Los propietarios y fundadores de la sociedad, Andrés Pertíñez Blasco y Antonio Martínez Pinilla, cedieron la administración de la empresa a Josep Lanuza Navarro, la mano derecha del consultor Aleix Sanmartín, por entonces ya asesor de Pablo Casado. Además, la sede social pasó de Madrid a Málaga. Andalucía fue una de las autonomías donde se colgaron carteles de la campaña tóxica contra la izquierda que no llevaba autoría ni firma y que trataba de hacerse pasar por dirigentes de izquierdas desencantados con el rumbo de PSOE y Podemos. La empresa facturó al PP en esa campaña electoral 411.400 euros, un dinero que por ley los partidos pueden abonar durante el tiempo que duran los comicios y los 15 días posteriores.

Publick Worldwide SL fue creada once meses antes de la entrada del autor de la campaña opaca, Josep Lanuza, y nunca ha presentado las cuentas en el registro mercantil. En la actualidad es imposible saber qué facturación tenía la sociedad antes de trabajar para el PP y tampoco si recibió otros encargos, además del trabajo para el partido conservador.

Por la entrada de Lanuza a seis días de las elecciones generales de abril de 2019, el movimiento societario se asemeja a una toma de control de una sociedad para facturar unos trabajos previamente pactados. Los partidos no suelen improvisar gastos de cientos de miles de euros, como tampoco lo hacen las empresas o las administraciones.

La sociedad mercantil, todavía administrada en la actualidad por Josep Lanuza, se negó a informar al Tribunal de Cuentas de los trabajos y la justificación de los gastos que cobró del partido de Pablo Casado en la campaña del 28A. De hecho, esa falta de cumplimiento con la legalidad es la que ha puesto de manifiesto su relación comercial con el Partido Popular, algo que siempre habían negado el partido de Pablo Casado y el propio Lanuza.



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