Se fugan 50 inmigrantes argelinos en cuarentena en la región Murcia

Por segunda vez en lo que va de semana vuelven a fugarse parte de los argelinos llegados a las costas de la Región de Murcia en la mayor oleada de pateras de este año: 468 viajaron abordo de 31 gomas. El asunto se le empieza a atragantar al delegado del Gobierno, José Vélez, al que no solo el PP y el Ayuntamiento de Cartagena le han pedido que dimita, sino que además está en la diana de las críticas de la Asociación de la Guardia Civil JUCIl y de JUPOL: el sindicato mayoritario en el Cuerpo Nacional de Policía.

La primera fuga tuvo lugar la madrugada de este miércoles cuando 100 de los 259 inmigrantes irregulares que estaban custodiados en el campamento del Puerto de Escombreras en Cartagena, se aprovecharon de la inferioridad del dispositivo policial -compuesto por doce agentes- y se amotinaron: tiraron las vallas perimetrales y salieron en estampida.

El motín se produjo porque los argelinos estaban hartos de dormir en el suelo y de soportar temperaturas extremas bajo carpas sin aire acondicionado, mientras que la Delegación del Gobierno y el Ejecutivo autónomico pugnan en los juzgados por aclarar quién tiene la competencia de dar una solución habitacional a los inmigrantes irregulares. La cuestión a dilucidar es si le corresponde a la Administración central o a la autonómica habilitar los edificios públicos donde alojar durante dos semanas a los irregulares llegados a las costas murcianas para comprobar que no son portadores del COVID.

La segunda fuga se produjo esta madrugada del sábado en el pabellón deportivo Cabezo Beaza. Hasta ahora el Ayuntamiento de Cartagena es el único consistorio de todos los situados en el litoral de la Región de Murcia que se ha ofrecido a ayudar en esta crisis migratoria con la cesión de la mencionada instalación a la que trasladaron a un centenar de argelinos.



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