Juan Carlos Monedero culpa del escrache que sufrió en Sanlúcar a Eduardo Inda

En su odio sistemático contra los periodistas críticos, y especialmente en su obsesión contra Eduardo Inda, Juan Carlos Monedero ha culpado al director de OKDIARIO del ‘escrache’ del que el ideólogo podemita fue objeto este viernes en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), cuando un numeroso grupo de vecinos le increpó mientras disfrutaba del ambiente de la noche gaditana. Monedero ha aprovechado además la circunstancia para tratar de silenciar a Inda, pidiendo, una vez más, que le echen del programa La Sexta Noche, en el que participa.

El cofundador de Podemos -ahora director del Instituto 25-M- respondía así a un ‘tuit’ de Iñaki López, presentador del espacio: «Los que nos insultan repiten al dedillo las mentiras que el maestro de mentirosos, Eduardo Inda, esparce en tu programa. En vez de un ‘tuit’, ¿Qué tal dejar de dar cancha a un tipo que está pudriendo la convivencia en España?».

Iñaki López se había hecho eco de la noticia, con el siguiente comentario: «Al final en alguna de estas a alguien se le va a ir la mano y tendremos un disgusto serio. Quizá sea hora de parar estos comportamientos que no conducen a nada».

El podemita había acudido a Sanlúcar para mantener una reunión con miembros de IU en la localidad gaditana.

Después del encuentro, pensaba pasar una animada noche. Pero los planes se torcieron cuando varios clientes del local al que acudió se dieron cuenta de la presencia del fundador de Podemos y defensor de dictaduras como la venezolana. En uno de los primeros vídeos que circularon por Twitter se veía a Monedero en el interior de un bar de Sanlúcar mientras en la calle varias personas gritaban «¡Jarabe democrático!», como se refería el propio Pablo Iglesias a los ‘escraches’, antes de que estos se les volviesen en contra.

«‘Vete a tu cloaca», se escuchaba también a los vecinos. Cabe recordar que Podemos atraviesa uno de sus momentos más críticos por el Caso Dina-Iglesias, sobre el presunto robo de la tarjeta a la ex asesora del líder de Podemos Dina Bousselham, tras conocerse que Iglesias guardó la tarjeta durante un tiempo y que cuando se la entregó a Dina era «irrecuperable».

Monedero abandonó finalmente el local, junto a sus acompañantes, encarándose con algunos jóvenes que le increbapan desde la puerta, como se demuestra en otro vídeo que circula también por las redes sociales.

El propio dirigente de Podemos reprodujo en su cuenta de Twitter un vídeo en el que señalaba como autores de los insultos a «unos energúmenos que decían ser de Vox» y que, añadía, «pretendieron volver a decir quién es y quién no es español. Sin éxito».

«Jarabe democrático»

Podemos y sus afines han salido en tromba a defender a Monedero. Sin embargo, se les olvida cuando ellos mismos justificaban ataques de este tipo.

Sin ir más lejos, el portavoz del partido en el Congreso, Pablo Echenique, llegó a decir en 2014 que estaría «encantado» de recibir escraches cuando gobernara Podemos.

Podemos nunca condenó ataques del mismo tipo sufridos por otros dirigentes, como Cristina Cifuentes que, en 2012, siendo delegada del Gobierno en Madrid, fue perseguida por varios exaltados que se habían concentrado a las puertas de la sede del PP de Génova entre gritos de «dimisión» e insultos como «hija de puta», obligándola a refugiarse en un restaurante.

A Echenique, en cambio, no pareció irritarle igual aquel ataque a Cifuentes. En 2018, de hecho, llegó a afirmar: «Ningún líder político de este país ha sufrido el acoso mafioso a su familia que ha sufrido Pablo Iglesias».

Aquella afirmación mereció una lluvia de ‘zascas’ en las redes sociales, recordándole, por ejemplo, que uno de los primeros escraches, y de los sonados, fue a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por parte de varios centenares de podemitas que se personaron en el domicilio familiar de la entonces vicepresidenta para hacerla responsable de los desahucios. En la casa se encontraba en el momento del acoso el bebé de Soraya.

Tampoco se acordó del de Cifuentes, ni del de Rosa Díez, en el que participaron directamente Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, durante un acto en la Universidad Complutense de Madrid.

Irene Montero, por ejemplo, consideró que no eran «acoso» porque eran «interpelar a los diputados para que hablen con nosotros y no nos den la espalda».



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