Galicia y Euskadi: Podemos ante la débil implantación territorial

Las elecciones se han desarrollado en un contexto histórico de pandemia por el Covid-19, marcadas por la incertidumbre y el miedo a nuevos rebrotes, que auguraban una desmovilización por parte de la ciudadanía. No obstante, llama la atención la participación en Galicia que ha aumentado en más de 5 puntos respecto a las anteriores, mientras que en Euskadi sí se ha notado la desmovilización como resultado de la crisis sanitaria que vivimos, situándose en los mínimos históricos (bajando más de 7 puntos respecto a las anteriores elecciones).

 Cierre de ciclo

Con estas elecciones se cierra el ciclo autonómico y municipal que confirma lo que era de esperar: el mal resultado del espacio Unidas Podemos, y en el caso de Galicia y Euskadi, el triunfo de las fuerzas soberanistas-independentistas. BNG, EH Bildu y el PNV mejoran sus resultados respecto a las anteriores elecciones, tanto las últimas generales como las autonómicas pasadas. Este ciclo electoral se explica en parte por la ruptura dentro de Podemos a nivel estatal, pero también por la fragmentación de la izquierda en el caso de Galicia. Las batallas internas son incompatibles con la defensa de un proyecto alternativo serio que aglutine a diferentes sectores.

Repensar la plurinacionalidad

Otro de los elemento a señalar es el triunfo del soberanismo, que por cierto no es un fenómeno que afecte sólo a España, sino que se tiene que leer también en clave europea. El abandono al proyecto plurinacional que defendían desde el espacio de Unidas Podemos ha hecho que una parte de la ciudadanía, que les confió su voto en las generales hoy encuentre su sitio en partidos como el BNG. También es una respuesta a ese repliegue por el fin de un ciclo. Si nos fijamos en los datos en Euskadi, la fuerza de Urkullu se ha materializado en las principales grandes ciudades: el PNV ha sido el más votado en 14 de las 15 más pobladas, incluyendo las tres capitales de provincia. Por su parte Bildu ha ganado en 104 municipios. Entre el PNV y Bildu suman un total de 249 municipios (de los 251 en total).

Feijóo le gana al PP

Alberto Nuñez Feijóo revalida su cuarta mayoría absoluta, con una campaña que huía de las siglas del PP, y del discurso más duro de Cayetana, que por cierto, totalmente desaparecida en estas elecciones. Si vamos a los datos, Feijóo ha conseguido ganar en más del 90% de las localidades gallegas, rozando los 300 municipios (de un total de 314 municipios), lejos de la segunda fuerza que ha sido el PSOE con apenas 9 municipios. El poder municipal de Feijóo es incuestionable. Lo que sí es cuestionable con estos resultados es la autoridad de un Pablo Casado escorado muy a la derecha a nivel nacional, y que tendrá por delante la tarea de desmarcarse de VOX, que le ha ido arrastrando ideológicamente en los últimos tiempos.

Podemos ante la débil implantación territorial

Por su parte Podemos, debe replantearse seriamente su estrategia territorial. Vistalegre 3 tiene el reto de definir la construcción de un partido que solucione lo que las batallas internas han destrozado. Volver a construir desde abajo, y consolidar proyectos municipales que vayan más allá de lo coyuntural, sin miedo a construir liderazgos territoriales que hablen diferentes acentos. Con todo ello, Podemos es un partido joven, y que actualmente pese al mal resultado a nivel estatal, está gobernando, por tanto hay margen de crecimiento. El papel de empuje de su militancia y la construcción del partido será fundamental.

 

 

 

 

 

 

 



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